El mango la papaya y la piña, tienen algo más en común que el hecho de ser frutas tropicales; dulces sabrosas y aromáticas, comparten elementos muy beneficiosos para la salud.

Uno de ellos son las enzimas, complejas proteínas que provocan un cambio químico determinado en todo el cuerpo y, entre otras cosas, ayudan en la descomposición de los alimentos durante la digestión.

La falta de enzimas digestivas hace que las comidas ingeridas permanezcan más tiempo en estómago e intestinos con una disgregación más lenta e incompleta, provocando malas digestiones, fatiga, superabundancia de gases, reacciones alérgicas y dolores abdominales.

También contribuye a que ante la misma cantidad de calorías consumidas, unos engorden y otros no, ya que los alimentos que no se metabolizan correctamente; en lugar de transformarse en energía, crean depósitos de grasa, aumentan el colesterol y dan más trabajo al hígado.

Aunque las enzimas son producidas por el organismo, cuando son inferiores a la cantidad adecuada se deben agregar a la dieta vegetales crudos, zumos recién hechos, col fermentada, yogur, germen de trigo, además de las frutas mencionadas al comienzo.

No solamente digerirás mejor lo que comes, sino que aportarás a tu cuerpo vitaminas y minerales indispensables para tu salud y belleza.