Muchas personas prefieren evitar el consumo de agua con las comidas, porque creen que engorda. Según especialistas de la Universidad de Barcelona, el agua no engorda en ningún caso.

Es decir, aporta cero calorías. Esta es una cualidad que sólo comparte con la sal. Según esta Universidad, “El agua no sólo no engorda sino que en general, cuanta más agua contiene un alimento, menos calorías proporciona. Esta es la razón de que verduras y hortalizas sean normalmente los alimentos menos calóricos de la dieta”.

En cuanto a la distribución ideal del agua a lo largo del día, los médicos aseguran que las posibilidades son muchas; puede ser en ayunas, alejada de las comidas y justo antes de comer. Todo depende del objetivo buscado.

Los especialistas explican, “si el objetivo es luchar contra el estreñimiento, es conveniente la ingesta de uno o dos vasos de agua en ayunas. Si lo que se pretende es bajar de peso, lo ideal será tomar el agua inmediatamente antes de comer”.

Uno de los factores que determinan la sensación de saciedad es la distensión de las paredes del estómago, la cual se puede producir llenándolo de agua. El inconveniente es que se elimina rápido.

Según los especialistas, “para que perdure por más tiempo la sensación de saciedad, debe tomarse agua justo antes de empezar a comer. Las fibras alimentarias absorben agua y se hinchan, provocando sensación de saciedad y, por lo tanto, una menor ingesta de alimentos.

Este es el fundamento de muchos productos ricos en fibras que se usan para perder peso y que deben tomarse con mucha agua”.

El agua es un elemento fundamental para la hidratación de nuestro cuerpo. Por ello, no debe faltar el hecho de beber mínimo dos litros de agua al día, aunque nos encontremos de vacaciones. Muchos hoteles con encanto en los que disfrutamos de las vacaciones o de unos días de descanso, tienen a disposición de los huéspedes algunos puntos para la distribución de agua potable. Así que ya no hay escusa para no beber.