pieles sanasSiendo el órgano más grande de nuestro cuerpo, la piel actúa como barrera para protegernos de los agentes externos que resultan nocivos para el organismo. Además de ser nuestra primera línea de defensa, es uno de los grandes aspectos que intervienen en las primeras impresiones que nos formamos cuando conocemos a alguien.

Empleamos nuestro dinero y tiempo en tratamientos de belleza, cremas reparadoras y maquillajes de todo tipo para vernos guapas y que los demás perciban lo mismo. Los problemas y el estrés del trabajo, o de su incesante búsqueda, y la total falta de control que sentimos al ver que nuestra preparación y dedicación no son suficientes cuando los puestos de trabajo escasean hacen que nos volquemos en aspectos propios que si podemos controlar, como nuestra imagen. De ahí nuestro interés en ir siempre perfectamente maquilladas, dar una imagen sana y cuidada y visitar dermatólogos (ver especialistas en Madrid) para conseguirlo.

Desde que tenemos uso de razón la piel ocupa una parte considerable de nuestras preocupaciones, y palabras como cremas anti acné, tónicos reafirmantes y dermatólogos pasan a formar parte de nuestros pensamientos y vocabulario diario. En la adolescencia nos ponemos cremas y hacemos tratamientos contra el acné, o para prevenirlo; cuando salimos de la universidad y entramos en el mundo laboral nuestras inquietudes se centran en tener la piel sana y tersa, sin imperfecciones, granos o rojeces; y a medida que nos hacemos mayores intentamos esconder las arrugas, las patas de gallo y otras señales de vejez. Los mejor es en visitar a los mejores médicos por especialidad.

Sin embargo, no acudimos a  dermatólogos sólo por cuestiones estéticas. Aunque la belleza sigue siendo hoy en día un elemento esencial en nuestra sociedad, no por ello las cuestiones de salud tienen menos cabida en nuestra mente. De hecho, cada vez estamos más concienciados con la importancia que supone tener una piel sana y su repercusión en nuestro aspecto físico.

Las rojeces, las marcas de antiguas impurezas o la descamación de la piel que tanto nos preocupan, son sólo indicadores de que nuestra piel está sufriendo y de que debemos cuidarla para que esta, a su vez, nos proteja a nosotros del sol, el viento, la contaminación y otros agentes tanto externos como internos.