CantarLo que el profano daba por sentado hace mucho tiempo sigue siendo motivo de viva controversia entre los especialistas; el supuesto efecto positivo de la música en el desarrollo general de las capacidades intelectuales y sociales del individuo.

Las nuevas investigaciones desmienten el denominado “efecto Mozart”, en contraposición a la antigua teoría defendida por la psicóloga Frances Rauscher. Parece que el simple hecho de escuchar música clásica no aumenta las capacidades cognitivas.

Sin embargo, existen diversidad de opiniones cuando lo que se discute es si la educación musical significativa y el aprendizaje de un instrumento potencian o no la inteligencia.

Recientemente, la publicación de un estudio realizado por un equipo de la Universidad de Bielefeld, Alemania, dirigido por el sociólogo Thomas Blank impulsa de nuevo el debate. En la investigación, en la que participaron quinientos niños y contó con la colaboración del departamento de Salud Pública del mencionado municipio, se analizó la relación entre cantar frecuentemente en los primeros años de la vida del niño y la madurez para su escolarización normal.

El resultado no deja lugar a dudas, de acuerdo con los hallazgos médicos, de todos los pequeños cantarines el 88% demostró estar mejor preparado para la escolarización normal, mientras que en los niños que cantaban menos, el porcentaje bajaba a la mitad.

Esta correlación se mantuvo también en grupos infantiles de niveles educativos diferentes. La incógnita que queda por despejar es si el cantar es un indicador de la madurez escolar, o si es la madurez la que fomenta la mejor disposición para el aprendizaje.

 
Asimismo, cantar produce endorfinas, por lo que en consecuencia, sentimos placer y bienestar, mejorando así nuestro estado de ánimo. El bienestar anímico permite una mejor recepción a estímulos externos como lo podrían ser los estudios escolares.

 
Del mismo modo, mejora nuestro rendimiento respiratorio al necesitar para dicha práctica una respiración profunda y metódica, tonifica los músculos abdominales y estimula la circulación.

 
Cantar proporciona también tranquilidad y al favorecer la relajación corporal, beneficia directa o indirectamente a la sanación natural del mismo.

 

Es decir, que además de una buena alimentación y la práctica de un deporte, es aconsejable cantar, ya sea en casa, en la ducha o bajo la lluvia.