El aloe vera o sábila, aunque hasta el siglo XIX era conocida con el nombre de acíbar;  es una planta que surge en África y en la península arábiga,m posteriormente se introdujo en las islas Canarias y en México para luego extenderse al resto de América.

No todas las especies sirven para todos los males, razón por lo cual, hay que saber identificarlas.

El aloe vera ya era utilizado en tiempos inmemoriables, tenemos el caso del pueblo sumerio que la usaba con fines terapéuticos, según conts en unas tablillas realizadas con arcilla. Así como también se han encontrado dibujos de dicha planta en las parades de los templos egipcios alrededor de año 4000 a/c.

Su nombre proviene del árabe y significa algo así como, verdadera sustancia amarga brillante.

Habitualmente se la utiliza de manera externa mediante geles y cremas, su pulpa es beneficiosa para reducir la celulitis, protege y regenera la dermis, aportando a la piel nutrientes naturales, regenerando las células de todas las capas de la epidermis.

Es reconocida por la hidratación que brinda, así como también por lo útil que resulta para combatir el acné juvenil. También se la suele utilizar para reducir las arrugas, reducir las manchas obscuras, como fortalecedor del cabello y para las quemaduras del sol, entre otras cosas.

A veces, puede ser que el uso del aloe pueda resecar la piel, para evitar esto, se puede mezclar con aceite de olivas que también presenta sustancias muy beneficiosas para nuestro cuerpo.