antioxidantesLas mayores fuentes de antioxidantes las encontramos en el mundo vegetal; plantas, cereales, vegetales verdes, frutas y hortalizas. La vitamina C que nos aportan las naranjas, por ejemplo, es el antioxidante más popular; sin embargo, existen otros alimentos que los contienen a niveles mucho más extraordinarios.
Para hacernos una idea, unos dos gramos de romero, orégano o tomillo secos son tan antioxidantes como ciento cuarenta gramos de naranjas, doscientos gramos de limones o trescientos cincuenta gramos de kiwis.
Algunos antioxidantes también son responsables del color de los alimentos y las plantas, lo cual puede darnos pistas para identificarlos y aprovecharnos de sus virtudes.
Los amarillos y naranjas, se deben sobre todo a los carotenoides, como los presentes en la zanahoria, la naranja o los boniatos. Estos principios activos ayudan a cuidar el sistema inmunológico, el cardiovascular y la salud visual, además de ejercer un efecto antiinflamatorio general.
Los azules, rojos intensos y púrpuras, denotan la presencia de antocianidinas, un grupo de flavonoides que dan su color a alimentos como los arándanos azules y rojos, las bayas de sauco y la mayoría de los frutos del bosque. Refuerzan la memoria, protegen el sistema circulatorio y el tracto urinario y ejercen un efecto antienvejecimiento en todo el organismo.
Los rojos, como el tomate, protegen la salud cardiovascular, ayudan a conservar la memoria, cuidan la visión y previenen ciertos tipos de cáncer.
Los verdes, como las espinacas y lechugas, deben su color a la clorofila, que muestra una potencia antioxidante menor a la de otros pigmentos, pero que resulta útil por su capacidad depurativa y estimulante del sistema inmunitario.
Ahora bien, es de dominio público el hecho de que los antioxidantes son excelentes, entre otras cosas, para mantener la piel suave y tersa porque los polifenoles ayudan a producir colágeno y protegen la elastina y el tejido conjuntivo de la piel.
Además, presentan beneficios para el resto del cuerpo como cardioprotectores o neuroprotectores, previniendo el cáncer de piel.
Hay quienes prefieren ingerir cápsulas porque consideran que esa una manera más rápida de adquirir los antioxidantes suficientes para obtener sus beneficios, aunque como en otros casos, darle al cuerpo más de lo que necesita puede llegar a ser contraproducente.
Es decir, que con una dieta rica y sana, en la que encontremos los productos arriba mencionados, consumiremos los antioxidantes necesarios para lograr un cuerpo sano y en consecuencia, bello.