El equilibrio es lo ideal, este axioma habría que aplicarlo a cualquier área de nuestra vida, en este caso lo comento por nuestra alimentación. Según el canon de belleza estipulado por la sociedad occidental del que hemos hablado con anterioridad, estar flaca es sinónimo de belleza.

La verdad es que cuando me veo al espejo con cualquier prenda que tome al azar de mi armario, estando delgada me veo muy bonita. Pero más aún cuando me siento sana, por eso la importancia del equilibrio, estar bella pero sana. De que me sirve estar escuálida si me mareo por nada.

Cuando elegimos nuestro alimento tenemos que tomar en consideración no solo nuestros gustos sino lo que nuestro cuerpo necesita, debemos aprender a escucharlo. En línea general los alimentos naturales nos aportan vitaminas, minerales y distintas sustancias necesarias. En algunos casos es mejor comerlos crudos y en otros cocidos, evitemos entonces los transgénicos.

Por eso hay que tener en cuenta el contenido de la fibra, la cantidad de sal, el aporte de grasa y las vitaminas que aporta. Por esa razón tengo pegado en mi nevera un listado con todas las propiedades de las comidas más comunes.

Un pensamiento frecuente pero para a mi parecer erróneo, es el considerar que al no tener tiempo debemos comprar una comida ya elaborada ya sea en el supermercado o en un restaurante; cuando en realidad nos lleva el mismo tiempo comprar unas frutas, verduras, un poco de queso o mariscos y hacer una exquisita ensalada en pocos minutos. También tenemos que recordar que la fruta para sacar el mejor provecho de la misma, es mejor comerla antes de la comida, luego seguir con lo salado, eso leí en unos artículos recientemente. De todos modos como les digo siempre, es mejor preguntarle todos estos interrogantes a un profesional y así quedarnos tranquilos con los consejos, sabiendo que son acertados.