Durante años se ha considerado, erróneamente, que la pasta engorda; error que se debe a que ciertos alimentos ricos en carbohidratos, como pasteles y tartas, aportan abundante grasa, por lo cual poseen un elevado valor calórico. Los especialistas señalan que cien gramos de pasta sólo aportan unas 365 kilocalorías.

Cabe señalar que la pasta por sí sola no engorda; las grasas que generalmente la acompañan son las responsables del aumento de peso, como por ejemplo, las carnes grasosas, la mantequilla, la nata, los quesos o el aceite excesivo, presentes fundamentalmente en las salsas.

Para que la pasta sea un plato bajo en calorías y recomendable para consumir durante planes de adelgazamiento, conviene acompañarla de alimentos como pescado, vegetales, aceite de oliva y especias.

El organismo necesita de un aporte diario de hidratos de carbono, grasas y proteínas. En una dieta equilibrada los especialistas aconsejan que el 50 ó 60% de la energía provenga de los carbohidratos.

La pasta más sencilla contiene un 12% de proteínas, un 1% de grasa y alrededor de un 10% de agua y minerales, un poco de magnesio, calcio y fósforo y pequeñas cantidades de vitaminas del grupo B y ácido fólico, según el tipo de harina empleada.

La pasta es saludable porque además de proteínas y minerales, contiene vitaminas E y B, que son antioxidantes celulares que mantienen sano al corazón, las venas y las arterias; además, ayuda a metabolizar los carbohidratos y las grasas.

Su consumo habitual previene o ayuda a controlar la ansiedad, los estados bajos de ánimo y las depresiones, porque contiene serotonina, un neurotransmisor que contribuye al mejor funcionamiento del cerebro.