La apertura que comunica el esófago con el estómago está controlada por una serie de músculos. Si estos de debilitan, los ácidos del estómago pueden fluir hacia el esófago y causar inflamación o, incluso, provocar que parte del mismo penetre en el abdomen originando la hernia de hiato.

Hay personas que viven ignorando que padecen este trastorno, mientras que otras sufren sus síntomas con mayor intensidad. El más característico es una sensación dolorosa, y de ardor en el pecho y la garganta, que se agrava tras comidas copiosas, al estar acostado o agachado, o cuando aumenta la presión abdominal.

Las causas más frecuentes son aumento de la presión abdominal, toses violentas o vómitos repetidos durante largos períodos, embarazo, esfuerzos intensos, sobrepeso y obesidad. Para hacer frente a este tipo de hernia, se intentará reducir la regurgitación de ácido hacia el esófago, con una medicación que neutralice la acidez del estómago.

Habrá que evitar comidas muy copiosas, no acostarse o agacharse justo después de una comida, dejar de fumar y reducir el peso. Existe la posibilidad, en los casos más graves, del tratamiento quirúrgico, pero éste solo se plantea cuando falla el tratamiento conservador o ante la presencia de complicaciones.

En caso de padecer hernia de hiato, para reducir los síntomas se aconseja una alimentación fraccionada, cinco o seis comidas diarias de pequeño volumen; que incluya alimentos de fácil digestión, no irritantes, según la tolerancia individual, para evitar restricciones dietéticas innecesarias.