Si nos remitimos a los datos, las primeras lentillas aparecieron en los años 70. Puede parecer mentira, pero debido a que en esta época no resultaban tan comunes, pero gracias a los avances tecnológicos, en la actualidad contamos con diferentes tipos de lentillas que se pueden adaptar a las necesidades de cada uno. En concreto, el desarrollo de las lentillas de hidrogel de silicona, ha supuesto un avance en la actualidad para todos los usuarios. Estas lentillas permiten ser portadas durante largos periodos de tiempo, ya que su humectabilidad permite no sólo repartir el agua por todo el ojo, sino que también permiten que el ojo obtenga grandes dosis de oxígeno, permitiendo que se mantenga frescos y como si las lentillas acabasen de ser puestas en todo momento.

El único perjuicio de este tipo de lentillas es su alto coste, ya que las diferentes empresas han invertido mucho dinero en su investigación, y por ello necesitan volver a recuperar el dinero invertido. Además, no es una tarea sencilla lograr trabajar con este material en medidas tan pequeñas.

Sin embargo, son muchos los beneficios de este tipo de lentillas, tanto que es posible incluso llevarlas durante treinta días seguidos, lo que supongo una preocupación menos para mucha gente.