Falta un mes para los exámenes de nuestros hijos, y como hemos comentado muchas veces, la belleza natural se consigue con una buena alimentación, deportes y mucho más, pero entre esos “mas” se encuentra la tranquilidad.

 
Es por ello, que he preferido escribir algunos consejos para que les podamos dar a nuestros hijos para optimizar las horas de estudio, de manera que podamos quedarnos tranquilas respecto al tema en cuestión.

 
Estómago lleno, corazón contento… y cerebro despierto. Una buena alimentación basada en frutas y verduras garantizan una buena salud, pero además, se aconseja comer cereales integrales y frutos secos como almendras, pues, liberan hidratos lentamente, otorgando energía a lo largo del día.

 
Un sueño reparador: mucho se ha hablado del buen descansar, pero muchos jóvenes consideran que con pocas horas basta. Es recomendable que duerma sus ocho horas y en caso que sienta la necesidad a lo largo del día, una siesta de veinte minutos, suele ser revitalizadora.

 
A la hora de estudiar, se puede acompañar con algo dulce como un poco de chocolate, refresco o barrita energética.

 
El entorno es uno de los factores más importantes, ya que los ruidos o repetidas presencias, pueden desconcentrar al estudiante. Es recomendable tener un lugar propicio para el estudio, acompañado si se puede de un aroma agradable, de modo que todos sus sentidos se encuentren en armonía.

 
Recuerda que las interrupciones nos desconcentran, de modo que apague el teléfono mientras le dedica tiempo al estudio, así como el televisor.

 
Más vale poco tiempo y bien aprovechado que mucho sin aprovechar. No es cuestión que esté encerrado durante varias horas, pues, pierden el interés, la concentración y se ponen de mal humor. En todo caso, se podrían hacer varios descansos, los cuales se pueden aprovechar para charlar, ir a dar una vuelta o salir con algún amigo, de modo que se distienda y tome fuerzas para seguir estudiando.

 
Que aprenda a conocerse, que sepa cuál es su mejor momento en el día, el momento en el que más rinda a nivel intelectual. De nada servirá si se pone a estudiar a la mañana cuando aún está dormido, o bien, que lo haga a la tarde en el caso que sean de los que se concentran mejor a la mañana. Es decir, todos tenemos nuestros momentos idóneos para lograr una mejor concentración, bastará que descubra cuál es el suyo.