Un mueble con tantos años no tiene por qué perder su encanto o su lugar en tu casa, pues siempre puede ser combinado o adaptado. Si se trata de un mobiliario no corroído por las termitas o por el moho y en buen estado de su estructura pueden realizarse algunos cambios sencillos. En general, es posible que tú mismo adaptes mobiliario según la decoración del espacio o el estilo que prefieras si se trata de un trabajo de cobertura. No obstante, es algo que consideramos pocas veces, solo cuando no queremos perder ese objeto o cuando se empieza a desgastar el acabado.

Tanto si se trata de una restauración como una renovación, aprende cómo restaurar un mueble viejo en pocos pasos y de diferentes maneras. Atrévete a exponer tu creatividad y recupera esos muebles funcionales y preciados sin tener que ir con un fabricante o al botadero.

Pasos para una restauración

Independientemente de lo que quieras arreglar, revisa si la madera tiene rastros de humedad o alguna abolladura de gravedad. En ese caso si requerirá un trabajo más profesional. Pero si lo que buscas es cambiar su apariencia, compra una lija fina para retirar la pintura y las imperfecciones. Si vas a reparar una zona pequeña como un raspón o un desgaste en la cobertura solo requerirás pasar el material en ese lugar. Al contrario, si deseas transformar el color o el acabado, tendrás que adquirir más lija y pasarla por toda la superficie. Asegúrate de que al deslizar la mano, el terminado sea liso.

Seguidamente, limpia los restos de viruta de madera y procede con la pintura. La cobertura la puedes adquirirla en una tienda especializada del tono exacto del mueble a reparar u otra para conseguir una tonalidad distinta. Recuerda que la madera absorbe líquidos, por lo que tendrás que tener paciencia para que el color sea el ideal. Pasa la brocha tantas veces como sea necesario para la paleta de marrones que buscas hasta que sea igual al color anterior. Espera entre capa y capa hasta que se seque la pintura.

Finalmente, compra barniz para un acabado brillante y un estilo más clásico, o sellador para afianzar el color sobre el mueble. Ambos líquidos protegerán la superficie y asentarán la pintura.

Pasos para una renovación

Al renovar el mobiliario, la mejor opción es el blanco para poder aplicar todos los ajustes necesarios. Adquiere la pintura de madera blanca y pasa, al menos, dos capas para que se adhiera bien y quede uniforme. Luego, aplica un color más vivo o realiza un trabajo de lijado para dejar al descubierto partes de la madera en un acabado moteado. Lo mismo puedes hacer con los tonos marrones, para dar una apariencia general vintage y vieja. Igualmente, aplica sellador o barniz dependiendo del terminado.

Otra opción es forrar el mobiliario con papel de imitación de madera o de colores para su aplicación completa o en las gavetas. La lija también será necesaria para preparar la superficie. Después de limpiar los residuos, puede adherir el papel con pegamento de madera. Comprueba que no queden burbujas de aire en la superficie con una regla. Para finalizar, utiliza sellador o barniz para prevenir que el papel se desgaste rápido. Con esta temática, puedes utilizar otras técnicas como el decoupage con recortes para personalizar aún más el mueble.

Para lograr un estilo más contemporáneo y nuevo con la inclusión de pomos. Para ello, solo deberás utilizar un destornillador y sacar los tornillos internos que sujetan la agarradera. Considerando una apariencia clásica, prueba con pomos de madera circular, pero si buscas algo actual, selecciona agarraderas metálicas rectas. De todas maneras, hay muchos estilos para rejuvenecer tu viejo mueble o adaptar uno a tu decoración.